23/6/2008

La Edad Media y el Renacimiento como partes fundamentales de la historia humana

En el transcurso de la historia del hombre se pueden notar muchos cambios y diferencias entre una época y la otra, pero si se quiere mencionar un cambio que realmente personifique el cambio como tal, es el quiebre que hubo entre dos épocas especificas, la Edad Media y el Renacimiento. Con este quiebre me refiero al cambio substancial que ocurrió en ese entonces. A ese cambio de pensamiento, cambio social y cultural en todo aspecto. Para entender ese cambio es importante dejar en claro el contexto en que se encontraban los humanos en las respectivas épocas, para después poder comparar y corroborar este cambio. En este caso es mas preferible organizar los antecedentes cronológicamente para no entrar en confusión, y siguiendo este es esquema es adecuado empezar con la Edad Media. La Edad Media se desarrolló entre los Siglos V y XV como una época mas bien estática. No existía mucha movilidad social ya que la sociedad se ordenada bajo estamentos o también llamadas castas, en donde no era posible el cambio dentro de la jerarquía establecida, o sea acceder a otra clase social al cual no se pertenece desde un principio. Si una persona nacía bajo un techo de una clase social baja (en ese entonces del clero) esta persona pertenecerá por siempre a aquella clase, como también lo fue su padre y lo serán sus hijos. Era indispensable que alguien pudiera cambiar aquello y simplemente se aceptaba este hecho como algo normal. A esto se le puede sumar que las personas tenían un rol, al igual que un status fijo de acuerdo a la clase a la cual pertenecían. La educación era un privilegio que estaba reservada exclusivamente para una minoría que naturalmente era la nobleza. Lógicamente era la clase alta, nobleza y por sobre todos el rey que estaba al mando de la población, del feudo. Y bajo sus órdenes vivían las personas que estaban jerárquicamente subordinadas a ellos, y esto también era considerado natural. Algo muy importante a destacar en esta época es el rol fundamental que juega la fe cristiana. Absolutamente todo está en torno de Dios. “La fe en Dios es el elemento central de ordenamiento de las cosas” (Rafael Echeverría, El Búho de Minerva, Cap. 1. Pág. 31), ya que ese ser todopoderoso le da valor y sentido al mundo, y a todos los sujetos que viven en el. La naturaleza era contemplativa, ya que se trataba de encontrar en ella la presencia divina. Las personas en general no actuaban de manera curiosa, porque simplemente no pensaban más allá de las cosas, y tampoco les interesaba, porque siempre y para todo encontrarían la respuesta en Dios. Todos los acontecimientos pasaban porque Dios así lo quiso. Y es así que la Iglesia adquiere tanta importancia, ya que por medio de ésta se encontraba al Ser Divino. En esta época la Iglesia, además de importancia, gozaba de mucho poder, que les otorgaba el derecho de crear ciertas “reglas” en la sociedad, con la cual mantenían el orden. Este orden era simplemente la separación de lo bueno y de lo malo. Algunas cosas estaban permitidas y otras cosas no, y las cosas que no estaban permitidas eran consideradas pecado. Una de estas cosas fue el comercio, ya sea ligada al dinero o a otros bienes materiales. El pecado consistía en el hecho que se practicaba algo que era plenamente terrenal en vez de divino, y que mas encima era símbolo de ambición, avaricia e interés. El ser humano de la Edad Media era un sujeto pasivo que más que actuar en el mundo, lo contemplaba y se dejaba llevar por las respuestas que encontraban su esencia en lo divino y simplemente vivía su vida al torno de esta realidad. Pasando a la otra época nos encontramos con el Renacimiento, también conocido como Pre-Modernidad, que tuvo lugar entre los Siglos XV y XVI. Aquí surge una nueva cosmovisión del mundo, que se forma a partir del punto de quiebre que hubo en ese entonces entre la Edad Media y la Pre-modernidad. Muchas cosas que en el Medioevo eran consideradas importantes ahora no lo eran, y muchas cosas que antes estaban prohibidas ahora se podían practicar sin problemas. Todo esto se debe a “la gran crisis de autoridad que sufrió la Iglesia, tanto en el orden intelectual como en el político. La acción y la palabra son puestos en tela de juicio, el soporte fundamental que sostenía el mundo medieval se desploma.” (Rafael Echeverría, El Búho de Minerva, Cap. 2, Pág. 37 y 38). Y así como surge una suerte de cuestionamiento hacia la Iglesia, y el ser humano se da cuenta que no todo funciona en torno de Dios. Se da cuenta que el está libre de actuar en el mundo por sí solo y no como “un enviado de Dios”. El hombre ahora deposita su fe en el progreso de la humanidad y no en el ser divino. Cree en el bienestar y está dispuesto a hacer lo posible para llegar a él. Está proyectado hacia el futuro y trabaja el presente en virtud de él. La naturaleza se convierte en algo que le es útil. Ya no es solo para contemplarla, sino para controlarla y transformarla para el beneficio humano. La raza humana en general deja de ser un ser pasivo en el mundo y se convierte en un ser activo, en un ser curioso que tiene muchas preguntas para las cuales busca respuestas. Es justamente por aquella necesidad de conocer y saber más, que el Renacimiento tare muchas novedades consigo. En un periodo de mucho avance científico, y se inventan objetos importantísimos para la historia humana, tales como el reloj o la navegación, como también grandes descubrimientos geográficos. Como la Iglesia ya no tenía la misma influencia del Medioevo, se permiten cosas que antes eran indispensables. Por ejemplo en el ámbito del comercio. Este dejo de ser un pecado y se convirtió en una necesidad social. Ahora era importante “moralizar la ganancia, para ver en ésta un instrumento de progreso.” (Gérard Mairet, La Ética mercantil, Pág. 350). El tema de la usura o de la propiedad privada, por ejemplo, se transforman en algo completamente normal. Los comerciantes se convierten en algo necesario para proveerle al pueblo de cosas que antes no eran posibles. El comercio era generador de la organización social. Estos comerciantes fueron los burgueses cambistas, los cuales, por medio de la importancia y el dinero que ganaban con el comercio, pudieron escalar en el orden social. Es así como surgió la movilidad social. Por medio de esto el hombre podía convertirse en otra persona, podía tener esperanzas y ambiciones. Por las cosas que estaban ocurriendo en ese entonces, la Iglesia no tuvo otra alternativa que cederles terreno a los comerciantes que se estaban imponiendo en la sociedad, ya que si no hacia esto, corría el riesgo de desaparcar casi por completo. Otra cosa importante que vale la pena mencionar, es que el cristianismo también perdió importancia y junto con eso salieron otras religiones a la superficie. Esto no significa que estas religiones tuvieran la misma fe, lo que los unía era la misma razón y esta era, nuevamente, el comercio. Esta relación se puede apreciar en la obra de teatro “El mercader de Venecia”. Como bien dije, surgieron otras religiones, lo cual no significaba que estas se aceptaban. En la obra se ve la relación que existe entre un cristiano y un judío. Y esta era bastante hostil. Existía todo un tema de aceptación social, pero esto no influía en el intercambio mercantil. El comercio funcionaba a raíz de los intereses comunes, el cual siempre era el mismo: el dinero. Podemos ver entonces que en el Renacimiento hubieron muchas transformaciones y lo que le daba significado a la vida, ya no era divino, sino que era completamente terrenal y, sobre todo, material. El dinero se convirtió en el objeto sagrado, y mucho de lo que ocurrió fue en virtud de obtenerlo. Y aplicando la teoría maquiavélica: el medio por el cual conseguirlo ya no era importante, lo único que importaba era el fin, en este caso, el beneficio. Como hemos visto a lo largo de este ensayo, podemos afirmar que en ambos períodos se practicaban costumbres que fueron muy propios de aquel tiempo y al comparar estas dos épocas podemos hablar casi de un antagonismo. Antagonismo digo, por que realmente es muy contrario lo que ocurría en el tiempo del Renacimiento a lo que pasaba en la Edad media. Podemos contrastar y al hacer esto, nos daremos cuenta que el Renacimiento es casi como una continuación “quebrada” de la Edad Media. A lo que me refiero con esto, es que era imposible que la Edad Media siguiera como tal, por que se estaba estancando, necesitaba seguir, necesitaba un avance, y es así como se pasó al siguiente nivel, que fue el Renacimiento. La sociedad medieval estaba obsoleta y por la necesidad de renovarse ocurrió este quiebre. Se necesitaban nuevas creencias, se necesitaba avanzar. Al realizar que no se podía vivir una vida con el fin de morir para así vivir eternamente las personas tuvieron que encontrar el sentido en otro ámbito, y este ámbito era el de la ciencia, de lo nuevo. Pero también, lo encontraron en el ámbito del dinero y la avaricia. Podemos decir entonces, que este avance trajo consigo cosas positivas como también negativas, pero lo que no se puede negar y es un hecho, es que se trató realmente de un progreso que ayudo a la historia humana llegar al punto en el que nos encontramos hoy en día.
Fernanda Wammes, fernandawammes@gmail.com